La triste realidad del empleo

22 de December de 2006

Leo en El mundillo un texto que no por divertido puede dejar de ser real…

El chico termina el bachillerato y no tiene ganas de estudiar nada. Como el padre es un tipo de pocas pulgas, lo aprieta:
- ¿Ah? ¿No quieres estudiar? Bueno, yo no mantengo vagos, así que vas a trabajar.

El padre, que tiene algunos amigos políticos dada su larga trayectoria, trata de conseguirle un empleo y habla con un amigo:
- Oye, Manolo, ¿te acuerdas mi hijo? Bueno, acabó el bachillerato y no quiere estudiar por ahora. Necesitaría un puesto como para que empiece a trabajar mientras decide si va a seguir una carrera El asunto es que haga algo y no vaguee, ¿entiendes?

A los tres días llama Manolo:
- Oye. Que ya está, he encontrado algo para tu hijo. Asesor de la Comisión de Salud de la Cámara de Senadores. Unos 9000 euros por mes.
Está guay, ¿no?
- ¡Nooo, Manolo! ¡Es una locura! Tiene que comenzar desde abajo.

A los dos días, de nuevo Manolo:
- Ya lo tengo. Le conseguí un cargo de Secretario Privado de un Diputado. El sueldo es más modesto, de 5000 euros al mes.
- ¡No, Manolo! No quiero que la vida se le haga tan fácil de entrada.
Quiero que sienta la necesidad de estudiar, ¿me entiendes? Si gana esa pasta no estudiará nada.

Al otro día:
- Tío, ahora sí, Ayudante del Encargado del Archivo, con algo de informática, claro que el sueldo se va muy abajo … serían 2800 euros nada más.
- Pero Manolo, ¡por favor!, consigue algo más modesto. Es un niño aún. Algo de 600 euros.
- No tío, eso es muy difícil.
- ¿Por qué?
- Verás … esos cargos son por oposición, se necesita currículum, título universitario, masters … ¿Me entiendes? …

Los pollos y las pollas

8 de December de 2006

Hace sólo unos días escribía sobre las intenciones del Instituto de la Mujer de que se eliminara el masculino genérico, y como decía entonces la idea me parecía absurda y grotesca.

A través de Aula21 llego a un artículo publicado por Luis Besa en El Norte de Castilla

PERTENECÍA mi abuelo a una generación que hacía de la galantería para con las señoras una obligación moral. Sin olvidar rematar la faena con alguna picardía a lo Paco Martínez Soria. Ya viudo, esta forma de ser le granjeó la simpatía de las abuelas, halagadas con la remembranza del tiempo en que fueron guapas y lozanas.

El caso es que un día andábamos mi abuelo, mi hermana y yo cuando le salió al paso una compañera de quinta muy estirada y con varios potes de laca en la cabeza. Sonriendo amable, la mujer le saludó y le dijo. «Señor Francisco, está usted hecho un pollo». Para mi abuelo, un elogio así no podía pasar sin respuesta. Pero a los 80 años los reflejos lingüísticos no son lo que eran, así que el hombre le espetó: «Usted sí que está hecha una polla». Un tenso silencio se adueñó de la situación. La mujer no sabía qué pensar, ¿qué decía de polla ese viejo loco? ¿Qué se supone que debía responder a eso? Ante la cara desencajada de la interlocutora, mi abuelo comprendió que algo había salido mal. Rebobinó y debió concluir que lo de polla El caso es que el hombre -a galante no le ganaba nadie- retomó el discurso y lo arregló definitivamente: «No, entiéndame, quise decir gallina, que está usted hecha una gallina».

En ese momento mi hermana salió pitando incapaz de contener la risa y a mí no se me ocurrió otra que soltar el consabido pues parece que se ha quedado bueno el día. Si mal está decirle una señora que parece una polla, pretenderlo arreglar llamándola a continuación gallina es como desengancharse del tabaco a base de heroína.

Cobra fuerza en estos días la polémica por un uso no sexista del lenguaje. En la radio, escucho a una mujer instando a terminar con la discriminación machista en los sustantivos. Según ella -que asegura no ser una ignorante en tanto que decana en una facultad- la RAE debería imponer con carácter general la norma de sexar los sustantivos. Si mujer, periodista, si hombre, «periodisto». Dice que al principio nos sonará raro a los «periodistos» que nos llamen así, pero que un par de años nos habremos acostumbrado. Y con eso mucho avanzaremos en la causa contra el patriarcado.

En fin, dejando de lado que ser decano te exonera parcialmente de la ignorancia pero bajo ningún concepto de la estupidez, trataré de acostumbrarme a ser un «articulisto». Aunque creo que pasarán más de dos años hasta que la panadera comprenda que cuando le espeto que «está como una polla», no lo hago por pasado de vueltas, sino por la dichosa cuestión del patriarcado.

En el fondo, es la entrañable manía de la progresía de iluminarnos con lo que es correcto y lo que no. Donde una élite dicta qué expresiones son las más adecuadas para contribuir a la «transformación social». O de qué color es el lacito que debemos prendernos de la solapa para mostrar nuestro buen corazón. Hasta el punto que se diría que parte de la izquierda aspira a devenir iglesia, y es por eso que se sienten obligados a sustituir los rituales cristianos por kumbayanadas varias. La clase de religión por la de ciudadanía; el escapulario por el lacito del color del día; la confesión por la declaración de Hacienda; los concilios por la entrega de los Goya; y el apostolado misional por una temporada cepillándote nativas enrolado en oenegés. Si votas al PSOE, mil días de indulgencias. ¿Para cuándo el catecismo?

Por cierto, que Juanma Díaz publica en su blog un interesante artículo -de recomendable lectura- titulado Coeducación que incide en este mismo asunto.

Real como la vida misma

5 de December de 2006

Se acerca la Navidad con todo lo que eso conlleva, recuerdo que el año pasado ya vi este vídeo y ya entonces me encantó. Original, simpático, divertido, curioso y simplemente… real, como la vida misma.


Vía: Bebes y +

Matemáticas en la publicidad

Si alguien pensaba que las matemáticas no sirven para hacer publicidad se equivocaba… El diario mexicano Milenio demuestra todo lo que se puede hacer con una simple suma. Una inteligente campaña publicitaria a la que llego a través de porsilasmoscas.net

Milenio

Más imágenes de la campaña en Interregno.

El Instituto de la Mujer pide la eliminación del masculino genérico

30 de November de 2006

Hay ocasiones en que uno se pregunta por qué se gastan nuestro dinero en cosas absurdas, hoy es uno de esos días. Me he permitido guardar el artículo en la categoría de humor porque creo que no se merece otra cosa.

Según leo en Barrapunto: “El Instituto de la Mujer pide la eliminación del masculino genérico

Hace no mucho nos ocupamos de la incorrección lingüística de la corrección política. Quien pensase que era exagerado, puede contrastarlo hoy con la campaña que ha presentado la directora del Instituto de la Mujer, que incluye una aplicación llamada nombra.en.red para “abrir un horizonte nuevo en el que la mujer se apropie de la lengua”. Propone que se reconozcan, entre otras, ‘albañila’, ‘estudianta’, ‘bachillera’, ‘bedela’, ‘elaboradora’, ‘miembra’ (pero no ‘artisto’, ‘telefonisto’, ‘transportisto’, ‘dentisto’ u ‘oculisto’), pese a ser muchas de ellas sustantivos de género común. No se queda ahí, sino que la directora aprovecha la ocasión para regañar a la Academia por su tendencia ” antropocéntrica ” [sic].
La directora de este organismo público pretende aleccionar a todos los ciudadanos sobre cuestiones léxicas, pero desconoce que el prefijo griego anthropos se refiere al ser humano, no únicamente al varón, de lo contrario habría que suponer que la antropología solo estudia al varón, lo mismo que el principio antrópico, que los depredadores antropófagos respetan a las mujeres y que la filantropía es el amor a los varones y, por tanto, filántropo, en lugar de benefactor, sería sinónimo de homosexual.
Lo que produce sonrojo no es tanto que se use el dinero público para adoctrinar moralmente mediante el lenguaje, eso ya lo hacían los antiguos gramáticos, sino hacerlo desde el total desconocimiento de la lengua que pretenden reformar.

¡¡Pero es que yo no soy una señora, soy una niña!!

27 de November de 2006

La CaixaAcabo de abrir el buzón de correos y me he encontrado con una carta para mi hija, se la enviaban desde La Caixa.

No es que no confíe en mi hija, pero la curiosidad me ha podido y he abierto la carta. Antes de que alguien piense mal, debo aclarar que mi hija aún no tiene tres años (los cumple mañana) y no sabe leer, de ahí que sea yo quién abre las cartas que van dirigidas a ella. Como esperaba simplemente se trataba de una felicitación por su cumpleaños, por cierto con fecha de mañana -y es que Correos cada vez va más rápido ;) -.

Le he leído la carta a Paula diciéndole que se la enviaban desde un banco. Al llegar a lo de apreciada señora la cara que ha puesto ha sido un poema… Simplemente ha dicho:

Pero es que yo no soy una señora, soy una niña

Y es verdad, Paula mañana cumple tres años, y eso de que le llamen señora tan pronto no le ha gustado demasiado. Supongo que La Caixa tendrá alguna aplicación que salte cuando algún cliente cumpla años, pero ya puestos no estaría de más que identificara los años que cumple, porque luego pasan cosas como esta.

Cómo dar celos a una vaca

10 de November de 2006

¿Alguien se imagina cuál es el mejor método para dar celos a una vaca?