El miedo a las matemáticas

1 de December de 2006

Publican en Consumer.es Eroski un reportaje titulado Miedo a las matemáticas y según señalan:

Los métodos de enseñanza, la desmotivación y la falta de formación del profesorado son las principales causas de un rechazo generalizado hacia las matemáticas
Es interesante lo que cuentan aunque sinceramente hay cosas con las que discrepo bastante y que me parecen escritas de un modo demasiado superficial.

Dice el informe:

Las causas del rechazo a esta asignatura se reparten entre la metodología de enseñanza, la falta de motivación, el currículo y la actitud del alumnado, y un “clima social adverso” tanto por parte de los estudiantes, como de los padres y de la sociedad en general.
Pero esto mismo podríamos decir de cualquier asignatura…¿o no?

Echar la culpa al profesorado también es fácil:

Sin embargo, hay otra razón que origina este rechazo y que alude directamente al profesorado: la falta de preparación de este sector.
Como en botica entre el profesorado hay de todo, pero la situación como decía antes es más o menos similar en cualquier otra asignatura, me parece bastante peregrino acusar a los profesores de matemáticas de falta de preparación sin dar más pruebas de ello.

El tercer punto que toca el informe habla sobre la motivación en el aula.

Cuando reciben sus primeras clases de matemáticas, los niños sienten un gran interés por aprender a contar y realizar otras operaciones, que va decayendo a medida que se avanza y la asignatura se hace más compleja. Por ello, según Gómez, los profesores deben hacer un esfuerzo en torno a tres frentes principales: “La concienciación, hacer comprender a los estudiantes la importancia de las matemáticas en el mundo en que vivimos; la motivación, estimular su aprendizaje; y la matematización recreativa, enseñar con juegos de razonamiento”.
Posiblemente es necesario motivar más a los estudiantes, pero dejar esto en mano de los profesores es una equivocación, por el motivo que sea desde muy pequeños acostumbramos a los niños a la ley del mínimo esfuerzo y dejamos en manos de los docentes todo el trabajo. Recuerdo que cuando era pequeño me encantaba que mi abuelo me pusiera enormes y enormes sumas, restas, multiplicaciones y divisiones. Él, que fue a la escuela hasta los 7 u 8 años, no más, manejaba perfectamente las cuatro operaciones básicas pero además sabía resolver perfectamente reglas de tres, ya fueran directas o inversas, y estoy seguro que su maestro -que bonita palabra- no estaba ni la mitad de preparado de lo que puede estar hoy cualquier profesor. Tengo alumnos que con 12 años no saben calcular las vueltas que les tienen que dar al hacer la compra, que no saben calcular cuál es el precio de 25 chuches si una chuche cuesta 3 céntimos, que no distinguen un cuadrado de un rectángulo. ¿También tienen de esto la culpa los profesores? Yo creo que no.

Vía: Aulablog21.

Los dedos de la mano suman 1023

Leía esta mañana en Gaussianos -excelente blog al que desde ahora enlazo- un curioso artículo en el que nos explicaban cómo es posible contar hasta 1023 con los dedos de las manos.

Contando con las manos
He decidido hacer una prueba con mis alumnos preguntándoles hasta cuánto eran capaces de contar con los dedos de las manos. Acostumbrados como están a mis juegos con las matemáticas la mayoría pensaban que había gato encerrado, pero prácticamente todos han dicho que sólo se podía contar hasta 10. Sólo una chica ha dicho que era posible hacerlo hasta 20, dependiendo de si poníamos la mano con la palma hacia un lado o hacia el otro. Cuando les he explicado el método no parecían demasiado convencidos, sólo la chica que dijo lo de contar hasta 20 ha mostrado algo de interés… y es que está claro que en el mundo sólo hay 10 tipos de personas: los que entienden binario y los que no.